Escribir es una suma de procesos
De adquisición de conocimiento, es un proceso de investigación y de construcción de sentido.
Creativos donde la capacidad de metaforizar o construir imágenes es crucial.
De resolución de problemas por lo que requiere tanta precisión para definir un problema como para, al finalizar del texto, resolver su planteamiento.
Políticos, escribir es una forma de negociación, de construir y defender una ideología.
Teóricos en los que se esclarecen los conceptos y se hace referencia a sistemas de pensamiento.
Sociales desde donde se propone una discusión, se construye un diálogo, se intercambian argumentos.
Técnicos para construir sólida y claramente las ideas.
el epitafio como motor de contenidos
Decidí empezar un blog. Cuando hay gente que viene de vuelta de la existencia virtual, yo me decido a explorarla.
A destiempo, a contracorriente.
Para mí, después de más de 20 años de ejercer la crítica en esos medios materiales que son las publicaciones autogestivas, las revistas, los periódicos y, recientemente, los libros, este suscribirme a lo virtual, a lo inmaterial, es también una forma de suicidio virtual.
Escribo este blog como un salto al vacío.
Más que el optimismo de buscar la visibilidad o existencia en este medio; la sensación de desencanto, un espíritu descorazonado de “cansancio de las rutinas sagradas de la existencia” es el que me arroja a esta red.
Quiero pensar que, en esa decepción, reside el espíritu crítico.
Los temas son los de siempre, los que me han creado más malestar: la experiencia cotidiana de la imagen y la tecnología, la relación entre capital, política y cultura.
Comienzo este suicidio virtual. Mi epitafio intenta ser un diálogo continuado.
A destiempo, a contracorriente.
Para mí, después de más de 20 años de ejercer la crítica en esos medios materiales que son las publicaciones autogestivas, las revistas, los periódicos y, recientemente, los libros, este suscribirme a lo virtual, a lo inmaterial, es también una forma de suicidio virtual.
Escribo este blog como un salto al vacío.
Más que el optimismo de buscar la visibilidad o existencia en este medio; la sensación de desencanto, un espíritu descorazonado de “cansancio de las rutinas sagradas de la existencia” es el que me arroja a esta red.
Quiero pensar que, en esa decepción, reside el espíritu crítico.
Los temas son los de siempre, los que me han creado más malestar: la experiencia cotidiana de la imagen y la tecnología, la relación entre capital, política y cultura.
Comienzo este suicidio virtual. Mi epitafio intenta ser un diálogo continuado.
miércoles, 31 de marzo de 2010
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