el epitafio como motor de contenidos

Decidí empezar un blog. Cuando hay gente que viene de vuelta de la existencia virtual, yo me decido a explorarla.

A destiempo, a contracorriente.

Para mí, después de más de 20 años de ejercer la crítica en esos medios materiales que son las publicaciones autogestivas, las revistas, los periódicos y, recientemente, los libros, este suscribirme a lo virtual, a lo inmaterial, es también una forma de suicidio virtual.

Escribo este blog como un salto al vacío.

Más que el optimismo de buscar la visibilidad o existencia en este medio; la sensación de desencanto, un espíritu descorazonado de “cansancio de las rutinas sagradas de la existencia” es el que me arroja a esta red.

Quiero pensar que, en esa decepción, reside el espíritu crítico.

Los temas son los de siempre, los que me han creado más malestar: la experiencia cotidiana de la imagen y la tecnología, la relación entre capital, política y cultura.

Comienzo este suicidio virtual. Mi epitafio intenta ser un diálogo continuado.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Lectura online: afecto y poder


Con la accesibilidad e instantaneidad que provee internet se ha inaugurado una dinámica de lectura distinta.

En vez de los tardados tiempos y los procesos de intermediación que tradicionalmente se daban desde el momento de la escritura hasta que llegaba el texto a manos del lector, ahora la producción de textos es casi simultánea a la lectura.

La lectura online es activa, se parece incluso al diálogo. Los dispositivos digitales (tweeter, blogs, meils públicos, notas en facebook…) alertan casi al segundo de que son producidos y ponen a disposición la lectura inmediata.

¿Cómo estamos utilizando esta accesibilidad?
 Falla la red 3G de Telcel y no compensará a usuarios
¿Estamos fomentando el diálogo, la capacidad de incidir en la escritura del otro de manera instantánea con opiniones, comentarios, disensos creativos que ayuden a construir esfera pública?, ¿estamos escribiendo dialogando con esa biblioteca inmensa a la que tenemos acceso?

¿Cuántos de los textos que se producen en el espacio digital buscan construir conocimiento y cuántos buscan sólo el efecto, el espectáculo, de la inmediatez?

¿Qué es lo que hace que, ante la accesibilidad a miles de textos que se están produciendo en línea, escojamos leer los tweets o comentarios de nuestros cercanos? Parece evidente que, más que el conocimiento o la sabiduría, buscamos el lazo afectivo.    

Es cierto que el afecto resulta un esquema confiable ante el exceso de información, nos provee seguridad antes este mundo incierto, pero hay otras disyuntivas que no pueden ser resueltas solo con el afecto. Sobre todo las políticas, las de poder.

Frente a la cantidad de esquemas hegemónicos que dictan nuestros gustos, ideologías, criterios morales, maneras de vestir, hábitos de vida y consumo… Más que solo buscar afecto, la lectura online es una herramienta para tener mayor acceso al conocimiento y para ejercer nuestra posibilidad/derecho de respuesta y disenso.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Interpretación y lectura

* Envidio a los productores de música porque su producción es interpretada públicamente una y otra vez. La escritura no tiene esa certeza.

* La interpretación, además de un acto personal, íntimo, convoca un acto público. Convoca a la comunidad de escuchas que, a través de esa materialización sonora, establece un lazo común.

* La lectura es un tráfico clandestino, un contrabando de intimidades. Quien lee se sabe solo. Desde su soledad establece una complicidad no con una comunidad, sino con ese otro que desde su celda escribe.

* Los medios han pervertido el sentido de la palabra al volverla basura, información, carnaval del instante.

* La diferencia entre el grito y la palabra no esta en el rango de sensibilidades tocadas, sino en lo hondo de este contacto.  

* Para que la escritura/lectura se vuelva un acto público, un lazo común, se requiere que cada uno de los lectores/individuos trasciendan su frontera y expongan su vulnerabilidad, frente a frente, con el otro. El acto comunitario de la música sólo requiere vibrar al mismo tono.
* El acto de interpretar el lenguaje se da más en la conversación cotidiana. Esa palabra proferida tiene el mismo acto de creación e interpretación que convoca lo público, el diálogo. Al decir, nos decimos, trazamos las ligas de sentido que nos unen a ese otro frente a nosotros.

* Más que escritura, jazz. Volver la palabra una improvisación de sentido sensible a la reacción del otro.

* Podemos escribir sobre el papel o sobre la superficie virtual de la pantalla. Volver sensible la palabra, buscar el sentido es escribir sobre el otro, sobre su vulnerabilidad y abrirnos en la nuestra.

* El meditado trabajo de la escritura tiende a que cada palabra que producimos convoque el profundo sentido del silencio. Mientras más sentido común queramos convocar, más silencio deberán producir nuestras palabras.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Premios de la tercera edad

Coincidiendo con la conmemoración del centenario de la Revolución, se inauguraron en Monterrey la Reseña 2010, convocada por la Casa de la Cultura, y el Salón de Noviembre, de Arte AC. Esto nos da pretexto para reflexionar sobre la relación entre los mecanismos de premiación en el campo del arte, el funcionamiento de las instituciones históricas en Monterrey y el concepto de revolución.

Arte y tradición

Este Salón de noviembre de Arte AC conmemora la edición 50 de su Premio de pintura, mientras que la Reseña alcanza la “edad de Cristo” al haberse iniciado en 1977.  
Podríamos decir que entre las dos representan y acumulan dos líneas torales en las políticas culturales: Arte AC, por parte del patrocinio privado o corporativo; la Casa de la Cultura, la labor cultural del Estado en este tiempo.

Institución y cambio

Hay que reconocer que ambas instituciones han sido sensibles a los cambios que se ha experimentado en estas décadas el campo del arte.

Los cambios manifiestos a partir de la institución del Premio Monterrey de Pintura, en los premios de Arte AC (fotografía, obra sobre papel, nuevos valores, estudiantes), hacen evidente su flexibilidad al contexto. Si bien ha estado alerta al surgimiento de ciertos campos, nunca ha cedido a las manifestaciones tecnológicas: ni video, ni nuevos medios, ni arte en red y éste, que es su premio más importante, se ha mantenido primero, por invitación y segundo en el área de pintura.  
Los cambios en la simbolización social representan un constante cuestionamiento a la vida de las instituciones. Las convocatorias del original Resumen ha tratado de adecuarse a estos cuestionamientos tanto en su nombre como en el sentido de su convocatoria: se ha abierto a nuevas manifestaciones; ha pasado de ser abierta a funcionar por invitación y, ahora, volver al formato abierto; se ha dividido en dos (medios tradicionales y nuevos medios).  

Institución y sentido

Al inicio de ambos certámenes no existía ni en la ciudad ni fuera de ella un circuito que permitiera conocer el trabajo de los productores de la región, reconocer sus aportaciones al medio, confrontar y poner en diálogo las distintas propuestas entre las distintas generaciones de productores.

¿Hasta qué punto la evolución del medio, el crecimiento mismo de la ciudad, las universidades con la carrera de artes, las nuevas instituciones de promoción, el circuito nacional de arte que se extiende a la región con premios, becas… ha vuelto obsoletas las originales funciones de estos premios?

¿Hasta qué punto tiene sentido mantener el Salón de Noviembre restringido a una cerrada invitación –cuyo criterio queda en la secrecía que ronda la arbitrariedad– sólo porque las paredes de la institución no son capaces de sostener una convocatoria abierta donde se muestren en competencia la cantidad de pintores de calidad que hoy alberga la ciudad?
¿Qué tan representativa y digna de tal nombre es una Reseña que, por desgaste, desprestigio o que, debido a tantos cambios en su convocatoria, es incapaz de ganarse la confianza de la mayoría de los productores del Estado y presenta en sus paredes una muestra dispar tanto en calidad como en la variedad de manifestaciones plásticas que hoy se dan en Monterrey?

¿El arte local cayó en la sobreexposición a tal grado que estos premios no enseñan nada nuevo, no dejan nada para la reflexión y sólo son un recurso para que los productores se hagan de fondos y las instituciones se legitimen?

Coleccionismo de arte local

Tal vez todo el desencanto de las muestras quede atrás al justificar que su objetivo es la conformación de una colección de las mejores muestras de la producción del Estado. Pero, ni Arte AC, ni la Pinacoteca del Estado, a donde va a dar la obra de adquisición ganadora de la Reseña, han mostrado una política de adquisición coherente.
Arte AC hace unos años dejó a medias la depuración de su acervo y la elaboración de un catálogo. Si bien en Nuevo Laredo se ha expuesto parte de su colección, sigue sin haber un catálogo de ésta. Lo que la Reseña ha aportado al acervo del Estado todavía no es claro. A principio de este año mostraron una “colección” de estas adquisiciones, que sólo a partir de los últimos 10 años la Reseña ha aportado, pero resultaba chimuela e ilegible.

Instituciones de la tercera edad

¿Debemos conformarnos al decir que el mérito de estos premios es su tradición, el resultado de instituciones de amplia trayectoria?

Pedirle a personas de la tercera edad que no tengan achaques o que bailen los ritmos que los jóvenes bailan actualmente estaría fuera de lugar; pero pedirle a las instituciones culturales de la ciudad que además de perdurar haciendo su labor, se replanteen y adecuen a los cambios y cuestionamientos al que el mismo medio del arte los enfrenta, es una necesidad.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

¿Por qué la comunidad no es protagonista de la historia mediática?

La revista Time acaba de nombrar a Mark Zuckerberg, cofundador de Facebook, Persona del Año.

Esto me sugiere algunas consideraciones sobre los medios corporativos, las redes informáticas, la figura del individuo y la de comunidad.

Tratantes de usuarios

Cuando en 2006 la revista Time, en un giro tardío y oportunista, nombró Persona del Año al usuario de la red (bajo la palabra “Tú” puso en su portada una computadora con un mylar de espejo) en vez de reconocer la importancia de las comunidades que hacen funcionar las redes, estaba evidenciando su expropiación, la propietarización de ellas.
Los medios de comunicación masiva se conforman y fortalecen de la confluencia social. En eso consiste su (cuarto) poder: al buscar el “favor” de las mayorías, su beneficio no es la venta directa, a sus receptores, de su “producto”. Su beneficio depende del capital social que se acumula al nosotros cederle nuestra confianza. 

Al tener nuestra atención, acumulan un alto rating que pueden vender a patrocinantes, políticos y demás anunciantes a alto precio.

¿Quién tiene el control?

Cuatro años después de que Time reconociera que “Tú controlas la era de la información”, resulta que es el creador de las plataformas la Persona del Año y recupera el control de la era de la información por ser “El conector”.

Una vez más el darnos el control es un anzuelo. Declarar que somos nosotros los que controlamos los medios es una vía para engancharnos en ellos.

Pensemos simplemente en el proceso que llevó el control remoto. Su aparición nos empoderaba frente al contenido, tanto de los programas como de sus patrocinantes. Podíamos decidir sobre los contenidos que se nos ofrecían gracias al control remoto.

De pronto este control se nos arrebató, se volvió realmente remoto pues ahora, dentro de los contenidos, se nos transmiten comerciales, publicidad. Asumirlo es una charada frente a la oleada de comercialización que se dio en toda la programación satelital y de cable. Ejercer el control es una forma de asumir que nos controlen.
Como muestra está el actual  eslogan de la campaña de X box: “Tú eres el control” como un nuevo interface que cada vez envuelve más nuestros gestos, nuestras acciones, nuestra capacidad de divertirnos, de ser diversos, dentro de un esquema (software) capitalizable por el otro, para nosotros escondido tras la marca pero, finalmente es quien mensualmente cobra los rendimientos de nuestra preferencia, de nuestro uso.

Tras un gran hombre…  

El concepto de Persona del Año, que tiene una historia de 84 años, dado por un medio corporativo de comunicación, hace evidentes algunas políticas públicas (nótese que la historia de este reconocimiento tiene serias implicaciones de género: durante sus primeras décadas se llamó Hombre del Año).

A partir de los 60 hay una tendencia a romper el paradigma individual y reconocer la fuerza de acción social: 1966, Menores de 25; 1969, Los americanos promedios (las clases medias);  1975, Mujeres americanas.

Los personajes colectivos emergen en épocas de crisis: guerras, cambios en la estructura social debido a la participación de los jóvenes o la reacción de un grupo social que asegura la cohesión en la zozobra.
Este reconocimiento tiene una carga política ya que en vez de la crítica se recurre a un nombramiento compensatorio hacia todos los que llevan la carga que sostienen al personaje, a quienes dan la cara y sufren las consecuencias de políticos o empresarios que toman decisiones que afectan lo social: 1950, U. S. Fighting man; 2002, Los denunciantes (de los fraudes de las empresas Punto Com); 2003, Los soldados americanos (en Irak); 2005, Los buenos samaritanos (Bono, Gates).

Nunca ha habido un reconocimiento a personas o movimientos que tengan que ver con los grupos subalternos: los granjeros de Estados Unidos, la lucha por los derechos de los negros o los hispanos.

Tras la Persona del Año hay cientos de comunidades anónimas que son la fuerza de la dinámica social, en espera de detectar cualquier movimiento para capitalizarlo, protagonizarlo, pescarlo para su propio beneficio.

viernes, 10 de diciembre de 2010

¿De qué hablamos cuando hablamos de contenidos?

Nadie tiene la menor idea.

Pero nadie tiene la menor duda: el poder, el capital, en este contexto de interconectividad, está en quién controla la producción de contenidos.

Por un lado están las industrias culturales que invierten millones de dólares en la búsqueda de series, películas, grupos musicales, realities… que puedan fincarse en el “gusto” del público sin realmente llegar a encontrar la “fórmula del éxito”.

Por otro están las plataformas político-sociales buscando en lo digital, en su interconexión, absorber y propietarizan la información y los contenidos generados por sus usuarios, sin descubrir tampoco cuál plataforma, cuál blog o cuál website es el que atraerá a los públicos más numerosos hacia su molino.

En una reunión de trabajo a la que asistí se discutió el tema del “activismo digital”. Eva Sander nos compartió su experiencia en el grupo CitiVox y las posibilidades de la tecnología para formar ciudadanía.
Durante las elecciones del 2009 en México dispusieron una plataforma para que los ciudadanos reportaran irregularidades en el proceso electoral, que podía consultarse en línea y proveía información localizada por distrito y estado en tiempo real.

Han trabajado también con gobiernos de Sur y Centroamérica colaborando para reportar, analizar y responder al comportamiento de los crímenes cometidos en determinado municipio.

En algún momento, como síntesis del éxito de su trabajo, expusieron las “7 llaves al éxito en el camino hacia el compromiso cívico”.

Estas llaves resultaron una mezcla de tips prácticos (3. Cuando estés en Roma, haz lo que los romanos; 2. La gente aprenderá [a utilizar tu plataforma], si tienes la voluntad de enseñarles); cuestiones de sentido común (1. No es la tecnología, sino lo que hagas con ella; 5. La red significa gente, no computadoras o teléfonos) y experiencia que cualquiera que haya llevado un proyecto público puede saber (6. Deja que los usuarios de poder lleven el show; 7. Está listo para tener la atracción mediática porque, cuando el fenómeno es grande, se vuelve bola de nieve)
Lo realmente sustancial estaba en la llave 4 (casualmente escondida en un doble blindaje: en medio de las 7 y entre paréntesis en medio de la declaración principal: “Si tú lo construyes (y confían en ti), ellos participarán”.

Para mí esta fue su declaración de principios. Es decir, ese condicional, planteado entre paréntesis, sería la verdadera llave que todos estamos esperando que se revele: ¿cómo hacer que ellos, los usuarios de la red, confíen en nuestra propuesta en este mar de “ofertas” de participación?

Es decir, si bien la interconectividad ha hecho evidente la sobresaturación de información; parece que nadie ha encontrado la “clave” para que dentro de esta “supercarretera informática” se puedan localizar “paraderos” o “estaciones de servicio” que atraigan infaliblemente al sinfín de usuarios que transitamos por ella.

¿Por qué un video aparentemente absurdo alcanza millones de reproducciones en pocas semanas?, ¿qué imagen insignificante se convertirá en exitoso meme digno de culto en ghettos informáticos como 4chan?

A esta ignorancia sobre las “reglas” para atraer la respuesta de los usuarios le llamamos crisis de contenidos.

Al inicio de una clase que impartí este semestre (Redacción Digital Avanzada) les decía que, en este contexto de saturación de información, no se trataba de escribir bien o sobre los temas que diariamente nos dicta la agenda informática global. Lo importante es producir contenidos.

Después de una serie de ejercicio y reflexiones sobre lecturas, la última sesión nos dedicamos a tratar de definir ¿qué entendíamos con producir contenidos; cómo se construye esa confianza que opera como amalgama que une o activa las redes informacionales en las que ya participamos?

Después de un intercambio de posturas, de un juego de palabras surgió la idea: “nosotros somos el contenido”.
Producir contenidos es producirnos como sujetos (y no dejar que otros, instituciones, corporativos, plataformas... nos construyan verticalmente).
Ante esa saturación de información y oferta de participación confiamos en el cercano, ya no líder de opinión, ya no afirmación de una estructura jerárquica. Es nuestro amigo real, de carne y hueso quien se convierte en un editor de contenidos confiable y nos guía a leer ciertos artículos de ciertos periódicos, a escuchar ciertas canciones de ciertos grupos.

La confianza, esa llave secreta, es poder responder a esa sugerencia de lectura o reflexión y así producir “dispositivos de interacción dialógica y conversacional en el espacio público” (Brea, dixit).

Es decir, producir participación. Producir comunidad. No los nodos interconectados por la tecnología, sino que transite identidad, confianza a través de esas arterias escleróticas que es la interconectividad.

jueves, 2 de diciembre de 2010

La imagen vacía: Nuevos parámetros de análisis de imágenes

Es normal que, al toparnos con una de esas millones de imágenes producidas en/para internet, nos sea fácil descalificarlas argumentando que todas son iguales, que no sobreviven al cruzar el umbral de la intimidad o no trascienden los 15 segundos de fama que nos depara la red.
A pesar de esa obviedad nosotros mismos seguimos alimentando la red con fotos, frases y ligas exactamente en ese mismo tenor.

¿Por qué nos es tan difícil ver su valor?

Lo más probable es que nos estemos equivocando en ese juicio instantáneo de descalificación. Tal vez no tenemos los parámetros adecuados para entender este fenómeno.

La imagen como contenedor de símbolos

Seguimos, tal vez, la tendencia en la que se basa la cultura de asignar a las imágenes la función de vehicular sentidos, contenidos.

Pensemos no sólo en los bisontes del paleolítico, en los Cristos del Renacimiento, en las miles de imágenes de las películas y la publicidad. Cada una de estas imágenes han llegado a formar parte de nuestra memoria cultural porque ellas han servido para acumular sentidos sociales.

En todas ellas, para analizarlas, entenderlas, contextualizarlas, hay que centrarse en lo que hay dentro de la imagen: composición, referencias iconográficas, elementos formales, tratamiento del tema…
La última etapa de esta tendencia de asignación de sentidos sociales a través de las imágenes puede ejemplificarse en imágenes tan evidentemente construidas como la fotografía del triunfo del ejército norteamericano en Iwo Jima y su entrega social a través de los medios.

Esta foto, y su distribución, define un límite, un umbral, en el que es tan importante la imagen por lo que representa en sí misma como por el sentido que adquiere en su distribución en la sociedad.

La imagen vacía

La mayoría de las imágenes del facebook o que circulan por internet (memes incluidos), no resisten el análisis formal y nos parecen imágenes vacías.

Lo que sucede es que su valor reside en circular, en generar un constante flujo, en hacer contacto. Si se les detiene, si se les imprime y se les analiza en sí misma, pierden su valor, se les transforma en objeto (ya no flujo).

Es decir, su valor reside en la estructura del dispositivo de interconexión (celular, internet, cámara digital…). Estas imágenes se convierten en datos que dan vida a la red. Su valor reside en la información que proveen a la plataforma donde circulan generando un perfil o formando parte de complejas estadísticas demográficas, geolocalizaciones, tipologías…
Si bien la imagen de Iwo Jima fue hecha para circular, al hacerlo esparcía un sentido, un contenido implícito en la foto (nacionalismo, esfuerzo, triunfo…); por lo que el valor simbólico y su poder residía tanto en la foto como en la fuente que la hizo circular: el Estado norteamericano.

Mientras que estas miles de imágenes de la red no esparcen ningún contenido y, más que darle poder a quien la hizo circular (usuario anónimo), empoderan el dispositivo, la plataforma, a la que mientras más usuarios, más flujo, sus acciones en la Bolsa le proveen más rendimeintos. Y más tarde podrá venderse con todo y esos contenidos "insignificantes" a un corporativo comunicacional.

Eso es lo que no vemos en las fotos de internet.