el epitafio como motor de contenidos

Decidí empezar un blog. Cuando hay gente que viene de vuelta de la existencia virtual, yo me decido a explorarla.

A destiempo, a contracorriente.

Para mí, después de más de 20 años de ejercer la crítica en esos medios materiales que son las publicaciones autogestivas, las revistas, los periódicos y, recientemente, los libros, este suscribirme a lo virtual, a lo inmaterial, es también una forma de suicidio virtual.

Escribo este blog como un salto al vacío.

Más que el optimismo de buscar la visibilidad o existencia en este medio; la sensación de desencanto, un espíritu descorazonado de “cansancio de las rutinas sagradas de la existencia” es el que me arroja a esta red.

Quiero pensar que, en esa decepción, reside el espíritu crítico.

Los temas son los de siempre, los que me han creado más malestar: la experiencia cotidiana de la imagen y la tecnología, la relación entre capital, política y cultura.

Comienzo este suicidio virtual. Mi epitafio intenta ser un diálogo continuado.

lunes, 28 de febrero de 2011

Rock en silla de ruedas: Música y vulnerabilidad


When tragedy befalls you...
Pete Townshend

Vi en televisión un programa sobre Os Paralamas do Sucesso. Se centraba en el accidente aéreo que dejó a Herbert Vianna, guitarrista y vocalista, en silla de ruedas.

Narraron las particularidades de su larga rehabilitación que, además del daño físico y cerebral, tuvo que enfrentar el daño anímico pues su esposa murió al estrellarse la avioneta que él mismo manejaba. Pasaron después un trozo del concierto de regreso de Vianna. Me llamó mucho la atención que, dentro de la emotividad del ambiente, lo que resaltaba para mí fuera la presencia de la silla de ruedas.
Como si ese aparato, esa máquina evidenciara una vulnerabilidad, una fuga en la imagen del grupo. Como si su sola presencia en un escenario anulara la imagen, la testosterona y el ego propios de los conciertos de rock. La relación entre silla de ruedas y guitarra eléctrica se contraponía como si la vulnerabilidad de la silla atenuara la potencia, la violencia, de la guitarra.

Por esos días vi la entrega 18 de None Cero Band. Desde que empezó el proyecto le platiqué a Marco que los videos, de algún modo, me recordaban dos escenas de película: Stranger than Fiction y Dan in real life.

En estas películas los personajes están en crisis: Harold (Will Ferrel) ve amenazado el orden que sostiene su vida cuando tiene que auditar el negocio de una mujer que le atrae y además descubre que su vida es producto de una novela y Dan (Steve Carell) acaba de perder a su esposa y se enamora de la novia de su hermano.  

En ambas películas la escena en la que el protagonista toca una canción es el momento donde su delicada resistencia se quiebra y esa apertura hace que quien lo escucha también se abra.

Este estado de vulnerabilidad, como antes la silla de ruedas, modifica la energía original de la canción. Si escuchamos las versiones originales de ambas canciones es difícil encontrar en ellas esas grietas. Tanto en la versión de Townshend como en la de Wreckless Eric el tono es más agresivo, más cerrado.

Lo que NCB ronda es valerse del dispositivo, de la cámara, como de una silla de ruedas que, puesta en el contexto del rock, pueda lograr atenuar la imagen, el ego, la testosterona y convocar esa vulnerabilidad que pida de nosotros, los receptores, una respuesta distinta a la adhesión incuestionada del fan. 


Música desde la vulnerabilidad, para la vulnerabilidad.

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