el epitafio como motor de contenidos

Decidí empezar un blog. Cuando hay gente que viene de vuelta de la existencia virtual, yo me decido a explorarla.

A destiempo, a contracorriente.

Para mí, después de más de 20 años de ejercer la crítica en esos medios materiales que son las publicaciones autogestivas, las revistas, los periódicos y, recientemente, los libros, este suscribirme a lo virtual, a lo inmaterial, es también una forma de suicidio virtual.

Escribo este blog como un salto al vacío.

Más que el optimismo de buscar la visibilidad o existencia en este medio; la sensación de desencanto, un espíritu descorazonado de “cansancio de las rutinas sagradas de la existencia” es el que me arroja a esta red.

Quiero pensar que, en esa decepción, reside el espíritu crítico.

Los temas son los de siempre, los que me han creado más malestar: la experiencia cotidiana de la imagen y la tecnología, la relación entre capital, política y cultura.

Comienzo este suicidio virtual. Mi epitafio intenta ser un diálogo continuado.

lunes, 18 de abril de 2011

Educar como arte : arte como educación

Como un primer ejercicio de discusión y diálogo, hablábamos de la exposición Joseph Beuys y más allá, El educar es un arte. En ella se evidencian algunas problemáticas que enfrenta el arte contemporáneo al darse a leer y en su paso por las instituciones.
Cuando una exposición, desde su título, promete mostrarnos o hacernos reflexionar sobre el educar como arte, enfrenta algunas dificultades: los procesos implícitos al igualar con el arte cualquier oficio; la dificultad de materializar los procesos inmateriales en los que hoy se da el arte; las inercias que enfrentan los espacios expositivos para generar dinámicas entre sus públicos.
¿Horizontal o vertical?
Cuando se iguala cualquier proceso con el arte se siguen dos tendencias: una jerárquica y una igualitaria.
Durante mucho tiempo se ha utilizado comparar con el arte algunas profesiones u oficios cuando su ejercicio llega a un grado de depuración o maestría técnica que destaca de sus semejantes.¿ Este equiparar educación con el arte implica destacar una forma de educación que se ha desarrollado a tal modo que se convirtió en arte?
Cuando Beuys dice “ser maestro es mi obra de arte más importante” su intención es igualar el arte a la enseñanza y la enseñanza al arte. Su concepto de “arte ampliado” se basa en que la obra de arte reside en la transformación de la conciencia del espectador para activar la realidad y el pensamiento.
Es decir, enfatizar el proceso democratizador y político (contra los poderes que jerarquizan una y otra prácticas) implica incluir el arte en una dinámica accesible a cualquiera y que, a través de ella, pueda construir conocimiento, más que tener una experiencia de exclusión, de un mundo (aparte) que no comprende, que no es para todos.
Una de las tensiones que se presentan en esta exposición tiene que ver en el encuentro de la tendencia horizontal del trabajo de Beuys con la tendencia jerarquizante de la institución museística.
¿Cómo enfatizar la educación a través del arte, el difundir las ideas y las prácticas de Beuys si se utilizan vitrinas y cristales que, al proteger las piezas de esta colección, nos marcan una barrera, detienen nuestra participación a mera admiración de estos objetos coleccionables, valiosos?
¿Mostrar o activar?
Ya en su participación en la Documenta 5 (1972), para enfatizar su preferencia por la dinámica de la educación, Beuys decidió no presentar piezas, sino estar presente en Kassel los cien días que duró la quinquenal.
Tratando de poner en marcha sus centros de información o círculos de discusión, cada día discutía con los asistentes al evento sobre su visión del arte: el concepto ampliado del arte, un modelo de sociedad basado en el ser humano creativo (todo hombre, un artista), la creatividad como fuerza emancipadora, la educación como centro de esta transformación, discusión.
Uno de los dilemas que enfrentan las instituciones expositivas, frente a la tendencia del arte contemporáneo, es cómo dar a leer procesos inmateriales para evitar malentendidos, cambios de sentido.
Cuando lo que se muestra dentro de las instituciones expositivas pasa de ser objeto de admiración de procesos técnicos y de representación donde podemos leer estéticas, conceptos sobre distintos temas… a ser registro de acciones efímeras, documento de procesos creativos o sociales, la forma de darlos a leer/experimentar se somete a modificaciones en los que tanto la institución como el receptor asumen funciones más activas.
Lo que la exposición itinerante Joseph Beuys y más allá, El educar es un arte promete al espectador es evidenciar no sólo la importancia que, en el proceso artístico, jugó la educación para Beuys; sino rastrear esta experimentación, democratización, politización del arte, en 6 de sus alumnos.
Como espectadores nos exponemos a salas llenas de objetos colgados en la pared o dentro de vitrinas. La dificultad es encontrar –leer– en esos objetos, los procesos. Desde nuestra postura de espectador enfrentado a la admiración pasiva de objeto se nos pide, sin mayor herramienta que el título de la exposición y un texto de sala donde se nos explicitan las intenciones, que tomemos una postura activa y recreemos los procesos, las confrontaciones, las discusiones, la dinámica argumentativa que sostiene el proceso educativo.
Si Beuys confrontaba a sus alumnos a un proceso experimental, encontrarlo o leerlo dependerá de nuestro conocimiento previo y nuestra capacidad imaginativa, pues en esta exposición se tomó la decisión de mostrar en vez de activar.
Esta disyuntiva no es nueva y hay instituciones expositivas que la han salvado desde distintas perspectivas. Desde organizar mesas de discusión, paralelas a la exposición, hasta otro tipo de estrategias que incluyen a la comunidad dentro de la dinámica expositiva (y no sólo como chamba sólo responsabilidad del departamento educativo).
La responsabilidad más apremiante de las instituciones expositivas, más allá de traer a sus comunidades exposiciones de productores representativos de ciertas estéticas o momentos del arte, es trabajar en maneras de dar a leerla que activen en sus públicos dinámicas de reflexión/acción más claras.       
Un banco como institución de enseñanza
Lo que detrás de esta exposición encontramos primero es que la curaduría proviene del Deutsche Bank y está conformada por piezas pertenecientes a su colección.
Tratar de destacar la importancia de la educación en el trabajo de Beuys no es difícil, lo complicado es tratar de hacerlo con “trabajos en papel”. Esta es la primera lección que nos da el Deutsche Bank.
En vez de recurrir a películas o fotografías donde pudiera verse más claramente la labor docente de Beuys, a pizarrones que le sirvieron para simbolizar el proceso de enseñanza y la importancia de los diagramas y dibujos para materializar ideas, la exposición cuenta solo con grabados, dibujos y placas fotográficas manipuladas.
Más que un yerro, lo entendemos como una intención. Parece que la decisión más importante de esta curaduría fue el incluir solo piezas sobre papel de su colección, por encima de evidenciar la labor educativa de Beuys. Posiblemente sea una decisión práctica dado que se trata de una exposición que itinerará por varios países y es más sencillo transportar papeles que otros objetos.
Para enfatizar la supremacía de los objetos sobre el concepto de la exposición, en el folleto que la acompaña, se puede leer lo siguiente “De acuerdo a lo establecido en las condiciones de préstamo de las obras de esta exposición, no se permite tomar fotografías o video en las salas”, con lo que queda contundentemente claro que más que la función de difusión, de educación, de esta exposición, está el resguardo y la posesión restrictiva de ciertos objetos valiosos.
La exposición está curada para ser mostrada específicamente en Latinoamérica. Está diseñada para que en cada país latinoamericano que se presente se incluya la obra de un artista local que muestre similitudes tanto en sus procesos creativos como en su función como maestro.
La segunda lección que el Deutsche Bank nos enseña a los latinoamericanos es sobre las nuevas formas de ejercer el imperialismo. En vez de apropiarse de territorios, personas y objetos físicamente, con este tipo de iniciativas culturales, ahora lo hacen simbólicamente. Con esta exposición, por cada país que pasan y cada que escogen a un artista destacado para incluirlo en ella, se apropian de las estéticas surgidas en latinoamérica.
Esta exposición toma como estandarte las intenciones de Beuys de volver el arte una forma de educación, no solo como un proceso formativo sino, sobre todo como una actividad emancipatoria y democrática; para convertir la educación en una forma de establecer distinciones, erigirse como origen de estéticas y fuente de objetos valiosos que ilustran y nos hacen entender, a los países latinoamericanos, de dónde vienen nuestras estéticas y dónde se encuentran los centros culturales importantes.  
¿Tal es la crisis de nuestras instituciones educativas, de nuestras instituciones culturales, que una institución bancaria ejerce ahora estas funciones?
¿Qué tan difícil es que las instituciones culturales se conviertan en verdaderos centros de conformación de conocimientos significativos para la mayoría de los miembros de la sociedad sin caer en la espectacularización del arte?

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