el epitafio como motor de contenidos

Decidí empezar un blog. Cuando hay gente que viene de vuelta de la existencia virtual, yo me decido a explorarla.

A destiempo, a contracorriente.

Para mí, después de más de 20 años de ejercer la crítica en esos medios materiales que son las publicaciones autogestivas, las revistas, los periódicos y, recientemente, los libros, este suscribirme a lo virtual, a lo inmaterial, es también una forma de suicidio virtual.

Escribo este blog como un salto al vacío.

Más que el optimismo de buscar la visibilidad o existencia en este medio; la sensación de desencanto, un espíritu descorazonado de “cansancio de las rutinas sagradas de la existencia” es el que me arroja a esta red.

Quiero pensar que, en esa decepción, reside el espíritu crítico.

Los temas son los de siempre, los que me han creado más malestar: la experiencia cotidiana de la imagen y la tecnología, la relación entre capital, política y cultura.

Comienzo este suicidio virtual. Mi epitafio intenta ser un diálogo continuado.

domingo, 3 de julio de 2011

Nuevos Grandes Maestros: Más trampa que antojo

La exposición Los Nuevos Grandes Maestros Mexicanos: Clásicos Contemporáneos (todo con mayúsculas) en el Museo del Centenario, de San Pedro (MUCE), más que por sus contenidos, los cuadros, es interesante porque evidencia los ingredientes sobre los que opera y las estrategias como se arma el circuito del arte y la especulación en el mercado.

El que esté libre de culpa que lance la primera expo

La exposición nos recibe con un texto de Guillermo Sepúlveda, curador de la muestra y dueño de la galería Arte Actual Mexicano, que más que contextualización suena a airada queja, pero que también evidencia las intenciones de la muestra: “Hace más de una década que el mundo del arte ha estado contaminado por una saturada información de supuestos modelos de “tendencias” y “modas” que la mercadotecnia ha introducido eficientemente y con fuerza a través de toda clase de medios y redes de la información, logrando así una pavorosa estandarización como un efecto más de la llamada globalización.”

Con estas “modas” y “tendencias” se refiere al posicionamiento que desde los 90 el arte neo-conceptual tiene en el circuito internacional y en el mercado del arte.

Sepúlveda no deja de tener razón en que la globalización operó en una homogeneización de las formas o en una exotización de las manifestaciones de la Periferia con tal de asimilarlas en el circuito de Bienales y Ferias que lo conforman.

El problema es desde dónde lo dice Sepúlveda.

Pues si hablamos de generar tendencias y de especular con ellas solo habría que echar un vistazo a su trayectoria.  
Sepúlveda fue uno de los promotores del “movimiento” del neomexicanismo y de exposiciones como Parallel Project, Nuevos Momentos del arte mexicano (1990), diseñada para aprovechar esa apertura a la globalidad comenzada con la firma del Tratado de Libre Comercio para America del Norte (TLCAN). Como es sabido, este Proyecto Paralelo siguió por algunas ciudades de Estados Unidos la monumental muestra México, Esplendores de 30 siglos, con la intención de fijar una supuesta continuidad con la estética nacional de esos 30 siglos.

En 2001 insistió en defender esta misma estética (mexicanista) en exposiciones en provincia. Para el décimo aniversario de museos como el Amparo de Puebla y el Marco de Monterrey hizo las exposiciones respectivas: Propuestas cardinales como preludio al siglo XXI y Siglo XX, Grandes Maestros Mexicanos. De ésta última, la cuarta parte, Prodigios de fin de siglo estaba plagada de artistas de su galería que él ligaba a la tradición de la Escuela Mexicana de Pintura.

Es en esta genealogía y dentro de esta estrategia ligada a un mercado nacional particular que debemos entender esta nueva exposición. Obviamente todos estos Nuevos Grandes Maestros pertenecen a la galería de Sepúlveda.

No es cuestionable que, como parte de su labor galerística, Guillermo Sepúlveda intente, a través de la organización de exposiciones, defender una estética y formar un mercado. Lo cuestionable es que acuse, critique, a otros de hacerlo solo porque, de momento le está yendo mal en esta batalla por el mercado internacional.

¿Pura lucha por el mercado o hay alguna idea?

Esta lucha por el mercado nacional tiene casi 20 años y, en ella, el papel de los textos, las ideas, ha sido una de sus carencias.

Recordemos uno solo de los argumentos de la contraparte, escrito por Oliver Debroise en el catálogo de la exposición armada para legitimar el discurso neo-conceptual: La era de la discrepancia (MUCA, 2007): “En plena gestación del ‘movimiento’ [neomexicanista] (que nunca existió como tal, a mi modo de ver) fue apadrinado por coleccionistas y algunas galerías de arte, que le dieron forma, ‘sustancia’ y proyección internacional, sin necesidad de teorización, ni historia.”

Esta falta de teorización se debe a que la elección de textos ha estado más cargado hacia una crítica venida de la tradición de la  literatura. Así, el texto del catálogo del Proyecto Paralelo es escrito por Alberto Ruy Sánchez, el de Propuestas cardinales… por Jaime Moreno Villarreal, y en el de Grandes Maestros… además de Moreno Villarreal está Sylvia Navarrete.
Esta vez la exposición fue acompañada por un texto –y un curso– de la crítica-fenómeno-de-masas, Avelina Lesper. Lesper es doctora en arte, pero en sus textos en el suplemento de Milenio y los de su blog, ha cedido más al espectáculo que a la construcción de los argumentos. Su objetivo se ha vuelto más la provocación, que, en sus críticas,  tanto le denosta al arte neo-conceptual.

Dice, en tono de manifiesto vanguardista, “La persecución del talento es una moda, los museos  contemporáneos no exponen pintura, y la belleza es una prostituta que nace de la unión del talento y el trabajo. Esto ha convertido a los pintores en los outsiders del arte, y sus obras en una nueva guerrilla por la experiencia artística.”

¿Qué nos dicen de esta época, qué teorías sustentan estas manifestaciones? Eso tenemos que deducirlo nosotros mismos.

¿Qué ideología o estrategia hay tras la expo?

Sepúlveda dice que la exposición es “producto de una investigación de campo que realicé en los últimos años en el territorio nacional buscando talento fresco y expresiones nuevas”.

¿Cómo fue esta investigación de años que no arrojó como resultado a ninguna mujer?

Shifra Goldman estableció cómo, con fines ideológicos, se borraron todas las evidencias de la participación de mujeres y negros en el Expresionismo Abstracto para catapultarlo como un movimiento que afirmara los valores norteamericanos (WASP: white, anglo-saxon protestant), en época de la Guerra Fría.

¿El hecho de que no haya mujeres en esta muestra tiene una intención similar de eliminar todo rasgo femenino en la instrumentalización de este movimiento emergente de Nuevos Grandes Maestros para destacar algún rasgo acorde con la actual política o es la continuidad de una tradición del arte que es netamente masculina?
Recordemos los nexos entre el neomexicanismo y su énfasis en una postura de género gay ya analizada por Osvaldo Sánchez en El cuerpo de la nación. Sánchez explica cómo, en una época de crisis del nacionalismo, el referirse a los íconos nacionales y populares desde lo gay era una forma de cuestionar o criticar el machismo implícito en la Escuela Mexicana de Pintura y sus 3 grandes.

Son momentos distintos, pero no actores distintos.

Lo evidente es que más que reivindicar cualquier girón de nacionalismo, se plantea como emergencia de distintos centros artísticos a nivel nacional. Ya en los 90 hubo cierta descentralización hacia ciudades de provincia que hoy son ya parte del circuito nacional: Guadalajara, Oaxaca, Tijuana, Monterrey. Ahora surgen al mapa sobre todo lugares como Querétaro y Durango.

Más que nacionalismo, la constante es su estética cargada de símbolos. Pero si hemos de hablar de una homogeneización provocada por la globalización, de la que se queja Sepúlveda, es la constante en toda la exposición de una técnica depurada que coquetea con el realismo fotográfico y que abusa del trampantojo.

El énfasis en la técnica vuelve a encasillarnos, como espectadores, en el deleite meramente sensible, en la contemplación de la técnica, en la que el espectador lego se embelesa. Y al espectador actual le es muy familiar por toda la tradición de dejarse engañar, sea en la pintura, en los efectos especiales del cine o en las animaciones generadas por computadora de videojuegos.


¿La exclusión de la mujer es menos grave si no está justificada por una postura política? Al contrario, por ser inconsciente, en vez de justificar, opera como un lapsus que pone en evidencia posiciones ya no estéticas, sino sociales injustificables en alguien que pretende reivindicar otras causas..
Toda la exposición es un trampantojo. Nos presenta el antojo de la técnica a los sentidos, de la promoción y justicia a los productores jóvenes, de recuperar la nostálgica tradición de los Grandes Maestros, de ponernos del lado de los excluidos por los especuladores del circuito internacional, al victimizarse, del discurso que en vez de generar sentido genera espectáculo; pero la trampa que esconde es que, más que frente a una cruzada estética, estamos frente a una defensa de sus intereses y una estrategia para ampliar su nicho del mercado.

Así opera el circuito de exposiciones y del arte.

1 comentarios:

  1. andaba buscando ensayos sobre el neomexicanismo y tu escrito me ha ayudado, gracias.

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