el epitafio como motor de contenidos

Decidí empezar un blog. Cuando hay gente que viene de vuelta de la existencia virtual, yo me decido a explorarla.

A destiempo, a contracorriente.

Para mí, después de más de 20 años de ejercer la crítica en esos medios materiales que son las publicaciones autogestivas, las revistas, los periódicos y, recientemente, los libros, este suscribirme a lo virtual, a lo inmaterial, es también una forma de suicidio virtual.

Escribo este blog como un salto al vacío.

Más que el optimismo de buscar la visibilidad o existencia en este medio; la sensación de desencanto, un espíritu descorazonado de “cansancio de las rutinas sagradas de la existencia” es el que me arroja a esta red.

Quiero pensar que, en esa decepción, reside el espíritu crítico.

Los temas son los de siempre, los que me han creado más malestar: la experiencia cotidiana de la imagen y la tecnología, la relación entre capital, política y cultura.

Comienzo este suicidio virtual. Mi epitafio intenta ser un diálogo continuado.

miércoles, 20 de julio de 2011

Silencio

1

El documental Dentro del gran silencio registra la vida cotidiana de los monjes cartujos del monasterio La Grande Chartreuse, cerca de Grenoble.

El exponerme a ese flujo de imágenes por casi tres horas fue experimentar la densidad del silencio.

Acostumbrados a que, frente a nuestros ojos, las imágenes cambien vertiginosamente y al embeleso de ese estímulo, este documental parece inmóvil, estático: epígrafes repetidos en distintos capítulos, tomas que reaparecen continuamente.    

2

Recuerdo que cuando Estela estaba realizando sus retratos de frailes insistía mucho en el trabajo que le implicaban las manos y los rostros.

Pasaba días tratando de encontrar el gesto y la expresividad que se concentra en manos y rostro al sobreponer trazos y líneas de distintos tonos y colores. Con cada trazo intentaba capturar esas líneas de expresión que se encarnan en la piel.

3
Cuando terminó el trabajo con rostros y manos, enfrentó un reto mayor. La dificultad de, a través de la representación del hábito blanco, hacer expresiva la espiritualidad inmersa en cada fraile.

El blanco, más que ausencia, lo enfrentaba como un cúmulo de trazos.

En el documental, una de las imágenes que se repiten es la de la nieve cayendo. Sabemos que cada copo tiene su estructura singular, que no es reiterativo, sino que multiplica la experiencia. A pesar de eso, una nevada disuelve los detalles y cubre de blanco los objetos.

4

Solo en completo silencio se comienza a escuchar.

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