(He abandonado uno poco la escritura en este blog. No sé si es porque me he dedicado más a escribir en espacios privados: meils, chats… No sé si es por haberme inhibido ante tanto grito, protesta, discurso, “toma de postura” que, a partir del incendio y muerte de más de 50 personas, se ha desatado.
Transcribo aquí una serie de intercambios que en estos días he tenido en facebook. Pongo solo mi parte, no para editar o minimizar la de los otros –en las ligas pueden encontrarse íntegros estos intercambios-; sino más bien para reflexionar sobre mi discurso, para evidenciar mi incertidumbre y la (im)posibilidad de yo mismo, en el disenso, encontrar lazos.)
Mi primera reacción dos días después del hecho fue: No sé si todo esto sea el signo de un punto de quiebre que amanece. Estoy seguro que es un lente de aumento que magnifica y nos da permiso de sacar a flote (justificar) la forma en la que siempre hemos sido (reaccionarios, utópicos, testigos, discursivos, discriminatorios, conservadores, soli(d/t)arios...). Eso estoy seguro. Como si fuéramos todos zopilotes esperado la muerte, solo para poder decir "te lo dije".
Luis Mariano (los zopilotes están en otro lado)
Luis Mariano me contestaba que no creía que el ser humano fuera tan perverso, que los zopilotes eran las autoridades. Yo le contesto:
Entiendo que la vulnerabilidad que experimentamos necesita encausarse. Y esa es nuestra chamba. No quedar contentos con un post, con poner una imagen negra en vez de nuestra foto, con salir un domingo a la plaza para hacer como que protestamos… ¿Es posible el cambio de hábitos?, ¿es posible renunciar a nuestra triste aspiración clasemediera (esa ciencia ficción) para tomar parte en el cambio? Es en ese momento cuando podemos exigirle a los gobernantes que renuncien (cuando no tenemos intereses inconscientes u ocultos que resguardar, cuando no tenemos nada que perder. Mientras, dependemos de ellos para que nos cuiden nuestro nicho ante el crimen, ante los narcos, ante los pobres, ante los que no están en las redes sociales.
Necesitamos encontrar nuestro lugar, más que como zopilotes, como hormigas simbólicas, acordamos.
Alejandra (¿qué es formar comunidad?)
En respuesta a la cantidad de perfiles en negro y con moños que anulaban el rostro de los otros y generaban un solo tono de quien estaba en línea (alineado, comentaba Humberto), yo decía:
Uniformado, sin rostro, sin identidad, alineado, en eso se debate nuestra vida hoy, Humberto. Hay gente que piensa que eso es formar comunidad.
Alejandra tercia, ¿Qué es formar comunidad?
No sé, Ale. Yo soy solitario. Pero el cara a cara es un factor importante para hacer lazos.
Cachetada para salir del shock
Otro día escribía: Cuando el golpe, el daño, es afectivo, hay que generar un choque afectivo para salir de la respuesta típica de comiseración, de condescendencia… como esa cachetada que saca del shock...
Claudia (¿qué hacemos?)
Cuatro días después publiqué una foto y una frase sarcástica. Hubo dos tipos de respuestas: la risa cómplice y el insulto directo.
Particularmente con Claudia, un día después de las primeras reacciones, entablé un diálogo. Aunque vive en el extranjero, su familia ha sido víctima de esta ley de la selva. Después de compartirme su caso, me pregunta, ¿qué hacemos? Yo le contesto
Seguir viviendo. Diariamente. Sin tirarle mierda al que se nos pone enfrente pensando distinto a nosotros, solo por frustración, por no poder encontrar a quién decirle reclamarle nuestro miedo. Solo por no encontrar ese rostro que se esconde tras la corrupción. El enemigo no somos nosotros mismos, Claudia. Hay que seguir viviendo. Si te parezco chespirito, te respeto. Pero en esto estamos todos hasta el cuello. Seguir viviendo, habitar los espacios vacíos, no desconocernos en lo virtual, si nos conocemos cara a cara. Un abrazo.
Rodolfo (¿Cómo se construye ciudad?)
Mi siguiente publicación fue sobre la lluvia de plantones efímeros que súbitamente proliferaron frente al Palacio de Gobierno.
Yo pago renta. Pero veo un nicho en ser activista. Voy a acampar en la explanada de los heroes. El sabado contra el estadio en La Pastora, el domingo a favor de la paz, este martes por los desaparecidos... el proximo domingo otra vez por la inseguridad... Ya me hubiera ahorrado un par de semanas de renta.
Rodolfo pregunta simplemente ¿cómo se construye ciudad? Yo trato de responder:
Qué pregunta más difícil, Rodolfo… para ser honesto debería contestar, no sé. Tampoco sé si éste es el espacio para contestar. Improviso… supongo que mientras más sus habitantes, sus comunidades devienen ciudadanos. Lo que creo es que ser o devenir ciudadanos es algo medio complejo y no solamente se reduce a la “vida cívica”, en aislado, como nos la enseñaban en la primaria. Siento que va más allá de que cambiemos los honores a la bandera de los lunes por las protestas de los domingos. Creo que uno puede ser ciudadano cuando va en su coche, cuando va a comprar chelas, cuando escribe posts, cuando juega y platica con sus amigos… pero, sobre todo, cuando disiente y aún así puede platicar con el otro. Tal vez, Rodolfo, hubiera sido más honesto que contestara: no sé. Un abrazo.
Eduardo (incertidumbre continua)
Sé que seguiré subiendo posts que para algunos sean provocadores, “críticos”, cínicos. Es la forma en la que yo negocio con esta realidad que no entiendo. Si con todo esto “provoco” un diálogo, a mí me sirve.
Puedo no saber muchas cosas. Lo que sí sé es que los lazos afectivos es lo que genera lazos efectivos para que, como comunidad, podamos enfrentar, resolver ésta y cualquier situación que se nos presente. Simplemente no hay que dejarnos llevar por el pánico.


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