Están pasando en televisión el nuevo promocionaldel Ejército Mexicano: Amor a la patria.
Desde que empezó esta guerra (contra el narco), esta militarización de la vida. No solo ha cambiado la función del ejército sino que ha sido necesario generar toda una campaña para limpiar su imagen debido a que en las calles su actuar no ha sido tan limpio.
Tal parece que la vida nacional se dirime hoy en promocionales. Sean de Nescafé, Coca-Cola o del ejército son más efectivos que cualquier otro mensaje, discurso o acción política.
Por eso es importante que los mensajes sean claros y que no se presten a segundas lecturas o ambigüedades como parece ser el caso de éste.
Esta campaña se centra en justificar que todo lo que el ejército hace (todo), lo hace por amor a la patria.
Empieza con unas escenas de funerales militares seguidos por el estribillo: “amar a la patria… es dar la vida”.
Inmediatamente surgen las preguntas ¿La muerte de los militares quiere eclipsar la muerte de los civiles, igualarla o invisibilizarla? Los militares mueren en “el cumplimiento de su deber” pues así lo han jurado, ¿las muertes de civiles también abonan el amor a la patria o su cuestionamiento?
Le siguen escenas de desfiles militares y la frase “el honor es más fuerte que los enemigos”.
¿Tiene claro quién es el enemigo los soldados de los retenes que le han disparado a civiles sin el menor recato?
Luego escenas de la actuación del ejército en los desastres naturales que dice “no es la fuerza… sino amor a la patria”.
Le siguen escenas de soldados armados, en entrenamiento, con la frase “solo ellos tienen el coraje para hacerlo bien hoy, para hacerlo bien mañana”; haciendo evidente la contradicción de que, en el fondo, sí es el uso de la fuerza lo que priva hoy en las acciones del ejército.
Cierra con la contundencia de “Es su destino… amor a la patria”.
Puede que ese sea su destino, pero ¿cuál es nuestro destino con el ejército habitando las calles?
Para cerrar el cuadro de ambigüedades todas estas escenas tienen como fondo la música de la película Requiem for a dream. Quiero pensar que el sentido es hacernos evidente que el mundo de las drogas no nos lleva a nada bueno.
Pero puede leerse que esta muerte del sueño de bienestar por la violencia del narco, da la justificación para el uso de la fuerza y la militarización.
¿El sueño de quién ha terminado? ¿la presencia del ejército representa, más que el amor a la patria, más bien el Requiem a la patria?
Gobernar a través de la televisión tiene sus contratiempos, pues finalmente, como receptores no recibimos los mensajes de manera incuestionada, sino que hacemos sentidos con los mensajes de acuerdo a nuestra necesidad y nuestra experiencia.
Y con respecto a esta militarización de la vida, nuestra experiencia no ha sido buena.
Y con respecto a esta militarización de la vida, nuestra experiencia no ha sido buena.


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