1.
Escuchar/ver música por YouTube se ha vuelto algo así como una corriente de conciencia musical.
Empezar con una canción abre posibilidades inimaginadas. Entre las sugerencias que la misma máquina hace y lo que en esa rockola interna se despierta, se teje un laberinto.
2.
En una de esas sesiones empecé por escuchar a Glenn Gould .
Inmediatamente hice una asociación con Keith Jarrett.
Tanto Gould, como Jarret, pensé, “traen la música por dentro”. Jarrett puede improvisar por una cantidad de horas seguidas, sin dejar caer la música, como si fuera un buen conversador; Gould teníatodo Bach constantemente en la cabeza.
3.
Después de ver varios videos de ambos, el piano tomó una presencia como de silla de ruedas, de cierto aparato ortopédico que corrige o deforma nuestra postura.
Como si el piano se hubiera convertido en un interfase, en un aditamento que les permitiera respirar en una atmósfera extraña.
Como si en la relación con su piano surgiera un ser híbrido, un cyborg.
4.
Pero la máquina, al mismo tiempo que permite la existencia, la deforma.
Recordé el padecimiento de fatiga crónica que le impide a Jarrett hacer giras o abandonarse en sus largas improvisaciones.
5.
¿Qué música nos quiebra por dentro? ¿Cuál es la máquina que nos potencia y nos fatiga?

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