1.
En estas semanas hice las últimas correcciones de la tesis de Diana. Desde hace dos años trabaja en la participación en red como producción cultural.
En el momento de verterlo a un texto decidió que estaba haciendo una tesis 2.0 y que no cabía en la forma “tesis” tradicional.
Para su examen profesional va a entregar un usb, solamente.
En vez de citas a pie de página, el texto está plagado de links. Por supuesto que la primer limitante de la tesis empastada, con letras doradas y en papel es este acceso al hipertexto.
El último cambio que le hicimos fue cambiar el típico índice 1; 1.1; 1.1.1… que sugería una lectura lineal hacia un índice tipo mapa conceptual desde el que se pudiera navegar a gusto pero que marcaba esa lógica de red que se estaba siguiendo.
Hay un momento en el que uno puede caer en páginas porno o que ya nada tengan que ver con el tema de la tesis, tal cuando uno navega por internet.
Cuando estábamos discutiendo los cambios se nos acercó Andrea y nos platicó que una amiga suya también entregó su tesis en un usb en La Esmeralda… después de eso prohibieron las entregas digitales de tesis.
El próximo miércoles presenta su examen profesional. Veremos cómo esta tesis 2.0 se adecua al mundo académico.
2.
Hace unos meses, que hablaba con un editor sobre la publicación de la recopilación de las tecnostalgias que escribí durante 7 años, me sugería que tal vez pudiéramos publicarla como e-book; que, por el tema y las referencias que hacía, podría ser la forma más adecuada de edición para poder integrar hipertexto y otras lecturas.
3.
El mes pasado presenté en un congreso una tesis sobre fotografía y facebook. Cuando empecé a escribir, decidí evitar voluntariamente el tono académico que sé permea esos encuentros.
Pretendía que, debido al tema, tanto el lenguaje como la estructura del texto estuvieran más cercanos al de facebook que al de la academia. Así, la estructura es fragmentaria, organizada en capítulos pequeños, con un título tomado de la terminología de fb (cargas,móviles, crea tu pefil…).
La recepción en el congreso fue dividida: muchos extrañaron las citas y referencias; a otros les llamó la atención que este tema apareciera en esos congresos.
De regreso publiqué en facebook, poco a poco, la ponencia de 15 cuartillas. Durante una semana, en distintas entradas breves. La recepción fue buena, pues en ese contexto cobraba un nuevo sentido.
4.
El año pasado animé a un grupo de alumnos y compañeros para asistir a un congreso en el MUAC del DF.
La conferencia de Spivak abandonó su tradicional tono académico y empezó a navegar mezclando lecturas de meils que había recibido, anécdotas de sus alumnos y reflexiones personales.
En la sesión de preguntas y respuestas fue criticada por su tono “bloguero” más que académico.
De regreso, comentando la experiencia, ya he narrado aquí mismo como la recepción de los alumnos fue más noble que la de mis colegas maestros que la consideraron, informal y arrogante.
5.
Me acaba de llegar el último libro de Jose Luis Brea, Las tres eras de la imagen. No he tenido tiempo de leerlo, pero tiene una Advertencia previa en la que sugiere, además de la lectura secuencial –propia de la forma libro–, otras lecturas más acordes al tema.
La tercera lectura que propone “es una estructura más enjambrada y difícil de mapear: se corresponde con una lógica de enlaces que ya no es lineal y para la que no basta ni siquiera el cuadro coordenado de la doble entrada. Es una estructura que se despliega en horizontal, en planicie, pero permitiendo saltos matriciales, que no siguen ninguna secuenciación específica, sino la puesta en conexión hipertextual de unos lugares con otros.
Esta tercera lectura sería quizá la más cercana a una nueva forma –la forma hipertexto– que tal vez sea la más característica de los aparatos de gestión del conocimiento propios de nuestro tiempo.”
6.
El discurso académico está en crisis.
Hay otras formas de construir conocimiento.
Hay un discurso no-evolutivo, no-lineal; sino afectivo, hipertextual… que emerge para formar nuevas comunidades de conocimiento.
Habrá que enfrentar los retos que implica los cambios de paradigma, el enfrentamiento a la tendencia institucional de estandarizar/mecanizar/industrializar el conocimiento; abrirnos realmente a un conocimiento horizontal, que primordialmente viene de los alumnos y que requiere de nosotros, no someterlo al corsé del poder de la letra impresa, sino someternos al diálogo que cada día surge de otras fuentes de recolección y reflexión de la información.



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