I. Campos y alcances
Los límites entre las estrategias del arte contemporáneo y la publicidad parecen diluirse. Para cualquier receptor de revistas de tendencia parece que los dos campos se diluyen y confunden. Ya no es claro hasta dónde llega la critica o enaltecimiento de la estética de la publicidad y del diseño y hasta dónde generar un producto vendible, se volvió el objeto mismo del arte?
A principio del siglo XX las vanguardias históricas establecieron ciertas premisas: romper con la institución del museo y equiparar el arte a la vida, ir en contra de la estética burguesa y, a través de los medios de producción buscar estéticas revolucionarias que exaltaran nuevos objetos de arte: la vida urbana, su velocidad, su dinamismo... Al pasar de los años y de los procesos de institucionalización del arte ¿quién reivindicó los logros revolucionarios de las vanguardias: el arte contemporáneo o la publicidad?
III. Espacio público : espacio privado : espacio corporativo
La premisa vanguardista "el arte debe salir a la calle" ha traído complicadas consecuencias tanto para la vida pública, como para la estética. La idea de aprovechar ese espacio público como logro de la modernidad para el debate y la protesta, se ha utilizado cada vez más para el escándalo mediático y para la privatización corporativa.


































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